Moviéndonos hacia el siglo XXI

Han pasado ya muchas semanas desde que comenzara el Confinamiento y, es ahora, cuando empezamos a sentir que la victoria sobre el virus está cerca. El estado de hibernación nos ha impedido ejercer la inmensa mayoría de nuestros roles, aquellos que definen la persona que somos tanto para todos los que tienen parte activa en nuestra vida como para nosostros mismos.

De entre todos los derechos que cruelmente nos han sido retirados hay uno que merece especial atención y es nuestra libertad de movimientos. En ciudadanomovil somos fans del movimiento porque entendemos que nos hace más libres. Lo llevamos impreso en nuestro propio nombre. Cercenar este derecho ha sido lo más duro para aquellos que disfrutamos de él con pasión ya que no somos capaces de concebir nuestra propia existencia sin movilidad. Cada mañana tomamos nuestro vehículo y nos desplazamos a nuestros lugares de trabajo, estudio, diversión, etc, convirtiendo esta acción cotidiana en un disfrute para los sentidos. Esa sensación es para nosotros insustituible e irrenunciable.

Estamos todos agotados, preocupados, escuchando noticias, aquí y allá, para nada tranquilizadoras. Es una situación difícil pero hoy la esperanza debe reforzarse y con ese objetivo he querido escribiros unas palabras de ánimo y de aliento. Estamos muy cerca de conseguirlo. Debemos fijar nuestra mente en esta idea y dirigirnos con decisión a conquistarla. Está siendo una batalla sin cuartel de la que vamos a salir victoriosos, una vez más. Tenemos que ser capaces de imaginarnos que estamos sintiendo la brisa de la mañana mientras nos desplazamos por el paseo marítimo o por el centro de la ciudad pilotando nuestro silencioso vehículo. Necesitamos vislumbrar metas factibles y cercanas para mantenernos con ánimo y no permitir el desfallecimiento.

En ciudadanomovil somos fans del movimiento porque entendemos que nos hace más libres

Esta crisis, aún con todo lo malo que nos ha traído, también nos ha ofrecido la oportunidad de observar y de valorar mucho más las pequeñas y grandes cosas que antes pasaban casi de puntillas sin lograr conquistar una parcela suficiente de nuestro tiempo.

A nadie le ha pasado desapercibida la mejora brutal en términos medioambientales que se ha registrado en las grandes ciudades debido a la falta de actividad casi total. Por ello, debemos apostar por un compromiso, serio y equilibrado, de todos en la lucha contra el cambio climático. Es decir, debe tratarse de un proyecto real, con dotación presupuestaria generosa para apoyar un paso hacia una sociedad libre de gases contaminantes en un período de tiempo factible. La ecomovilidad debe ser uno de las bastiones sobre los que cimentar la nueva sociedad verde.

También ha quedado muy patente la importancia capital de las tecnologías de la información que han permitido que millones de personas hayan podido seguir educándose, trabajando, comunicándose en definitiva, de forma completamente remota. Gracias a ella se ha evitado un parón total de la actividad. Ha conseguido que, aún encerrados y separados, hayamos continuado activos y relacionados.

Y por último, el plato fuerte, la Sanidad y la Investigación Sanitaria que se han convertido en nuestra tabla de salvamento y que, a todas luces, han cumplido con la misión gigante de luchar por el bienestar de todos. La importancia de una sociedad sana soportada por una industria Sanitaria fuerte ha quedado fuera de toda duda en la mente de todos los ciudadanos del mundo.

Estos tres elementos deben ser considerados capitales y por tanto prioritarios en cualquier agenda que marque el rumbo y las directrices que toda sociedad moderna debe implementar a lo largo del siglo XXI. Dicen que las crisis suelen poner al descubierto grandes oportunidades que los más abispados suelen aprovechar para crecer en todos los ámbitos de la vida.

Los españoles tenemos fama de gente creativa y optimista. Hagamos gala de ella y no dejemos que el tren vuelva a pasar de largo. Agarremos la oportunidad para dar un giro de 180 grados y convertirnos en una de las economías más solventes y más socialmente responsables de Europa.

  • - Tenemos toda la energía solar necesaria para convertirnos en una potencia productora.
  • - Disponemos de capital humano de altísima calidad técnica en el área de las comunicaciones y la sociedad de la información.
  • - Nuestros sistema sanitario ha respondido ante una Pandemia sin precedentes dirigido por un personal excelente.

Tenemos, pues, la materia prima. Pongámosla a trabajar. Este es el desafío que tenemos delante. La construcción de una sociedad moderna, libre e independiente. Los flujos de capitales y las decisiones fiscales necesitan una reorientación que les devuelva la utilidad que perdieron hace tiempo: la financiación de la economía real y del estado.

Después de toda gran guerra toca sentar las bases para la reconstrucción y esta debemos hacerla con visión global, escuchando a las mentes más privilegiadas y diseñando un futuro sostenido sobre pilares resistentes, que ponga como protagonistas a los ciudadanos, a su bienesar y al de las generaciones venideras.